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Lo esencialHechos contrastados

Lo que hay que saber sobre la apnea del sueño

  • El síndrome de apnea del sueño afecta a unos mil millones de personas en todo el mundo, según el Inserm
  • El diagnóstico se basa en una poligrafía respiratoria realizada en el domicilio o en una polisomnografía realizada en un centro del sueño, prescritas por un médico
  • Según el Inserm, una reducción del peso inicial de entre 10 y 15 % reduce notablemente la gravedad de las apneas.
  • El índice de apneas e hipopneas clasifica el trastorno como leve, moderado o grave a partir de 30 episodios por hora, según Vidal.
  • Más del 60,1 % de las personas con síndrome metabólico también padecen síndrome de apnea del sueño.

5 datos contrastados4 fuentesactualizado el 13 de agosto de 2026

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¿Ronquidos o apnea?

El simple hecho de roncar no significa que se padezca apnea. Es la pausa respiratoria que le sigue, y luego el sobresalto, lo que lo cambia todo.

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El peso, una verdadera palanca

El sobrepeso estrecha mecánicamente tus vías respiratorias. Es el único factor de riesgo sobre el que tienes un control real.

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Un diagnóstico, no una aplicación

Solo una poligrafía o una polisomnografía prescritas por un médico permiten confirmar el trastorno, con una cifra concreta que lo respalde.

La apnea del sueño afecta a aproximadamente un mil millones de personas en todo el mundo, según el’Inserm. Muchos lo ignoran mientras nadie les señale que roncan o que tienen pausas respiratorias durante la noche. Lo digo claramente: el cansancio persistente sin motivo aparente merece que se analice el sueño antes de cambiar nada en la alimentación. Para saber si padeces apnea del sueño, lo primero es una sencilla observación, incluso antes de plantearte una revisión médica.

¿Qué síntomas deben alertarte de que puedes padecer apnea del sueño?

Mujer que bosteza por el cansancio por la mañana

Los síntomas se dividen en dos fases: los de la noche y los del día siguiente. No se experimentan los mismos síntomas dependiendo de si se duerme solo o acompañado, lo que explica por qué este trastorno suele pasar desapercibido durante años.

Por la noche, las personas que te rodean suelen darse cuenta de muchas más cosas que tú. Un ronquido ruidoso y regular, interrumpido por silencios y seguido de un sobresalto o un jadeo, es el cuadro más típico. Tú, sin embargo, no lo recuerdas al despertarte. Ahí radica precisamente la trampa de este trastorno: actúa mientras duermes, sin que tu memoria conserve de ello un rastro claro. Si duermes solo, busca más bien indicios indirectos: una almohada húmeda por la saliva, una sensación de ahogo que te despierta o una sequedad de garganta sistemática a primera hora de la mañana.

  • Ronquidos fuertes y regulares, que suelen ser señalados por las personas del entorno
  • Pausas respiratorias observadas durante el sueño
  • Despertares bruscos con sensación de ahogo
  • Dolores de cabeza al despertarse y boca seca
  • Somnolencia pronunciada durante el día, a pesar de haber dormido toda la noche

La calidad del sueño también influye en tu estado de ánimo, mucho antes de que el cansancio físico se haga evidente: un falta de serotonina chronique s’installe facilement quand les nuits sont hachées.

Por la mañana, los síntomas cambian de carácter. Sequedad en la boca, un dolor de cabeza que se prolonga hasta el desayuno, la sensación de no haber recuperado fuerzas del todo a pesar de haber dormido ocho horas: son estos detalles los que deben alertarte, más que el número de horas que pasas en la cama. Durante el día, la atención disminuye por oleadas. Puedes quedarte dormido en una reunión, al volante cuando el coche está parado, o perder el hilo de una conversación sin motivo aparente. Este cansancio crónico no se soluciona con más café ni con una siesta: merece que analices en profundidad lo que ocurre durante tus noches.

⚠️ Una aplicación para el móvil que escucha tus ronquidos detecta un ruido, pero nunca una pausa respiratoria concreta. No sustituye a una revisión médica.

¿Quiénes son los que tienen más riesgo de padecer apnea del sueño?

La edad es, con diferencia, el principal factor de riesgo: la flacidez de los músculos de la garganta se acentúa con el paso de los años, sobre todo después de 50 años. El sexo también influye, ya que, históricamente, los hombres se han visto más afectados, con una prevalencia estimada de entre 1 y 5, % en hombres adultos según Vidal, aunque las mujeres lo padecen más de lo que se pensaba, sobre todo después de la menopausia.

El sobrepeso es el factor que te ofrece mayor margen de maniobra, a diferencia de la edad o la genética. Los depósitos de grasa alrededor de la faringe estrechan el paso del aire, lo que agrava mecánicamente las apneas. El consumo de alcohol o de somníferos por la noche también influye: estas sustancias relajan los músculos de la garganta, justo lo contrario de lo que necesitas por la noche. Si quieres reducir tu consumo, dejar de beber Además, tiene efectos que van mucho más allá del sueño.

  • Mayores de 50 años
  • Contorno de cuello elevado y sobrepeso
  • Consumo de alcohol o de somníferos por la noche
  • Antecedentes familiares de apnea del sueño

Consulta médica entre un paciente y un médico

Tu complexión física también influye en la ecuación: un cuello grueso, un mentón retraído o una mandíbula estrecha reducen el espacio disponible detrás de la lengua. Son criterios que no puedes cambiar, a diferencia del peso o del alcohol que tomes por la noche.

¿Cómo se realiza el diagnóstico, en tu casa o en el laboratorio?

Un diagnóstico fiable nunca se basa únicamente en tus sensaciones matutinas. Requiere un estudio del sueño, prescrito por un médico de cabecera o un neumólogo. Como recuerda Ameli, esta prescripción es un requisito imprescindible para que se cubra el coste de la prueba.

Existen dos pruebas, y no todas son adecuadas para todos los casos. La poligrafía respiratoria Se realiza en casa, durante una sola noche: mide tu respiración, el flujo de aire y la saturación de oxígeno mediante un sensor que se coloca en el dedo. Es suficiente en la mayoría de los casos. La polisomnografía, más exhaustiva, incluye la actividad cerebral y suele realizarse en un centro del sueño; se reserva para los casos más complejos o cuando persisten las dudas tras una primera prueba.

Prueba ¿Dónde tiene lugar? Lo que mide ¿Para quién?
Poligrafía respiratoria En casa, una noche Respiración, flujo de aire, saturación de oxígeno Tratamiento de primera línea, casos habituales
Polisomnografía En el centro del sueño Respiración, actividad cerebral, movimientos, saturación Casos complejos o dudas diagnósticas

El resultado se expresa en forma de índice, el’IAH (índice de apneas e hipopneas), que clasifica la gravedad del trastorno: entre 5 y 15 eventos por hora en el caso de una forma leve, entre 16 y 30 en el caso de una forma moderada, y más de 30 en el caso de una forma grave, según Vidal. Esta cifra, por sí sola, indica si basta con un simple ajuste del estilo de vida o si es necesario iniciar un tratamiento rápidamente. Este trastorno también se conoce como síndrome de apneas e hipopneas obstructivas del sueño, que a menudo se abrevia como SAOS o SAHOS en los informes médicos.

No hace falta que adivines esa cifra: figura negro sobre blanco en el informe de la prueba, junto con una conclusión redactada en un lenguaje sencillo por el médico que la interpreta. Calcula unas semanas entre la prescripción y la cita para la prueba, el tiempo necesario para que te entreguen y luego recojan el equipo de medición.

¿Por qué perder peso reduce realmente tus episodios de apnea?

La relación entre el peso y la apnea del sueño va más allá de una simple coincidencia. Más de 60 % Las personas que padecen síndrome metabólico también sufren apneas del sueño, según el Inserm. La grasa que se acumula alrededor del cuello y la faringe reduce mecánicamente el diámetro de las vías respiratorias, de forma similar a lo que ocurre cuando se aprieta una pajita.

Lo recuerdo sin rodeos: por la noche, la mecánica de las vías respiratorias tiene más peso que la voluntad. Bajar de peso no hace que el trastorno desaparezca de golpe, pero el efecto, aunque sea moderado, no engaña.

📏 Según el Inserm, basta con una reducción de entre 10 y 15 % del peso inicial para reducir notablemente la gravedad de las apneas.

Mujer que sale a correr por un parque

Esta pérdida de peso se basa en los mismos factores que un programa de adelgazamiento clásico: una alimentación equilibrada, una actividad física regular y un sueño de mejor calidad, que se refuerzan mutuamente. Un sueño fragmentado por las apneas también altera la regulación hormonal del apetito, lo que explica por qué el cansancio crónico suele llevar a picar algo al final del día. El sueño entrecortado también mantiene a tu organismo en un estado de alerta permanente, lo que hace que aumente tu nivel de cortisol y complica aún más la pérdida de peso.

¿Qué riesgos conlleva no tratar la apnea del sueño?

La apnea del sueño no tratada no se limita al cansancio matutino. Las interrupciones repetidas hacen que tus niveles de oxígeno bajen varias veces por hora, lo que somete al corazón y a los vasos sanguíneos a una tensión constante durante toda la noche. Aumenta el riesgo de hipertensión arterial, al igual que el de trastornos del ritmo cardiaco. El cuerpo soporta estos altibajos noche tras noche, sin descanso, mucho antes de que el más mínimo síntoma diurno se manifieste claramente ante tus ojos o ante los de quienes te rodean. Estas variaciones repetidas en el nivel de oxígeno también debilitan las paredes de los vasos sanguíneos con el paso del tiempo, un mecanismo silencioso y progresivo que no tiene nada que ver con un simple bajón de energía pasajero del fin de semana.

La apnea grave no tratada también desgasta el corazón más de lo previsto, con un impacto demostrado sobre la’esperanza de vida a largo plazo en los casos más graves. A nivel cognitivo, tu atención y tu concentración se ven afectadas, lo que conlleva un riesgo de sufrir accidentes de tráfico o laborales que la mayoría de las personas afectadas subestiman. A menudo aparecen irritabilidad y cambios de humor, simplemente porque tu cerebro nunca se recupera por completo de una noche a otra.

No tienes por qué esperar a que los síntomas empeoren para actuar. Cuanto antes se realice el diagnóstico, más sencillas y flexibles serán las opciones de tratamiento en el día a día.

¿A quién puedes acudir para recibir un tratamiento adecuado?

En los casos de gravedad moderada a grave, el tratamiento de referencia se basa en la presión positiva continua (CPAP): una mascarilla conectada a un aparato que suministra aire de forma continua durante la noche, para evitar que la faringe se cierre. La mejora en la calidad de vida suele notarse ya desde las primeras semanas de uso regular.

En los casos más leves, una ortesis mandibular, fabricada por un dentista o un ortodoncista, hace que la mandíbula se desplace hacia delante para despejar las vías respiratorias durante el sueño. Por su parte, las medidas higiénico-dietéticas suelen acompañar casi siempre al tratamiento, sea cual sea: pérdida de peso progresiva, dormir de lado y reducir el consumo de alcohol por la noche. Las recomendaciones de la Alta Autoridad Sanitaria insisten en esta atención integral, y no solo en la provisión de aparatos.

No lo voy a ocultar: este factor tiene más peso del que se cree en relación con su impacto real, cuando en realidad no cuesta nada y influye en mucho más que el sueño. El primer paso, antes de cualquier tratamiento, consiste en acudir al médico para obtener un diagnóstico certero. Puedes empezar por tu médico de cabecera, que te derivará a un neumólogo o a un centro del sueño si es necesario.

Preguntas frecuentes sobre la apnea del sueño

¿Cuáles son las principales causas del síndrome de apnea del sueño?

La edad, el sobrepeso y la morfología de las vías respiratorias son las tres causas más frecuentes. Según el Inserm, más del 60 % de las personas con síndrome metabólico también padecen síndrome de apnea del sueño.

¿Se puede hacer una prueba de detección en casa?

Sí, la poligrafía ventilatoria, que se realiza en casa durante una sola noche, sirve como prueba de primera línea. Siempre requiere una receta médica, tal y como recuerda Ameli.

¿Cuál suele ser el primer síntoma que debe preocupar?

Un ronquido fuerte acompañado de pausas respiratorias observadas por un familiar constituye el indicio más revelador, por delante de la puntuación de gravedad medida mediante el índice de apneas e hipopneas (IAH) según Vidal.

¿Hay alguna forma de curarse definitivamente de la apnea del sueño?

La presión positiva continua (PPC) controla el trastorno mientras se utiliza, sin curarlo propiamente dicho. Según el Inserm, solo una pérdida de peso de entre 10 y 15 % reduce de forma duradera la gravedad del trastorno.

Guía práctica en 4 pasos para saber si debes acudir al médico

Paso 1 / 4

Observa tus noches

Ronquidos fuertes, pausas en la respiración que te haya comentado algún familiar o amigo, despertares bruscos con sensación de ahogo: anota lo que tu entorno ya haya observado.

Paso 2 / 4

Identifica las señales de la mañana y del día

Dolores de cabeza al despertarse, boca seca, somnolencia durante el día a pesar de haber dormido toda la noche: estas señales son tan importantes como las que se producen por la noche.

Paso 3 / 4

Evalúa tus factores de riesgo

Edad superior a 50 años, circunferencia del cuello elevada, sobrepeso, consumo de alcohol o somníferos por la noche: cuantos más factores se sumen, mayor será la probabilidad.

Paso 4 / 4

Acude al médico para obtener un diagnóstico certero

Un médico de cabecera o un neumólogo prescribe la prueba adecuada: poligrafía respiratoria domiciliaria como primera opción, o polisomnografía en un centro del sueño si es necesario.

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